Texto elaborado por Pilar Barrios en abril de 2011

En todos los pueblos que bordean el valle del río Jerte destacan las ofrendas de Los ramos y Las roscas a los Santos Patronos, en los que podemos observar el claro intercambio entre el ritual pagano con el cristiano en protagonistas antropomorfos o carnavalescos, como Jarramplas en Piornal y El taraballo de Navaconcejo: ambos en apariencia representan al malignos que se enfrenta a San Sebastián, para terminar rindiéndole pleitesía con reverencias y danzas. Pugna similar entre el mismo Santo y Las carantoñas se da en el cercano pueblo de Acehuche, en el valle del Alagón, como hemos visto. Otra manifestación que destaca por su significación y es exclusiva de esta zona, en cuanto a su conservación, es El roscón de los novios. “Bailar el roscón” es un rito de paso o cambio, representado con una danza inserta en el ritual nupcial que se hace el día de la boda, después de la ceremonia religiosa. Por último algunos mayores recuerdan otras manifestaciones como “El trenzado del cordón” en Cabezuela del Valle y “Echar la bandera” en la procesión del 2 de febrero, día de San Blas en Aldehuela del Jerte

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