Texto elaborado por Pilar Barrios en abril de 2011

Si hay una zona en la que se encuentran las danzas más unificadas es en la de la Vera de Plasencia, al noreste de la provincia de Cáceres, colindante con la provincia de Salamanca. Situada desde Tornavacas, atravesando la Sierra de Tormantos y el río Tietar y hasta Plasencia. En la mayor parte de sus pueblos se celebran danzas rituales en honor de Cristo y de los Santos Patronos. En los distintos archivos quedan documentadas, tanto en relación con cofradías, con motivo de fiestas locales, así como para las generales del Corpus Christi, Navidad o Nuestra Señora de Agosto. En algunos pueblos en los que ya no se efectúan han quedado documentadas o tomadas las partituras en el Cancionero de García Matos. Ocho son los pueblos en los que se han conservado las danzas y uno del que se conservan las partituras.

Se pueden establecer una serie de características similares en las danzas de los distintos pueblos veratos:

  • Van unidas a cofradías o hermandades que vienen de muy antiguo y que son las que mantienen la fiesta en su esplendor y las que pagan a los danzantes. Muchas veces estos danzantes y los tamborileros son miembros activos de dichas cofradías. Hay que destacar como norma general la buena relación que se da en la actualidad entre el párroco, la cofradía y los danzantes, lo que facilita la coordinación entre todos y los buenos resultados de la fiesta y el ritual. Igualmente las cargas suelen estar muy bien repartidas, porque, a excepción de en Jaraiz, en donde el cargo de mayordomo se ocupa durante muchos años, sin embargo en el resto de los pueblos los mayordomos son elegidos anualmente y, para hacer más llevaderas las cargas tanto económicas como de trabajo, se comparte entre dos o más matrimonios.
  • No es lo común, pero sí algunas de ellas llevan insertas leyendas o creencias en relación con los inicios de la danza o del ritual en general. Algunos han querido ver el origen de estas danzas en épocas prerromana o romana.
  • Si seleccionamos la tipología por géneros, son danzas de hombres, pero hay una excepción, la de las Italianas de Garganta la Olla, que son danzas de mujeres y totalmente diferentes, aunque el vestuario del maestro de la danza es el mismo. El cuerpo de la danza lo forman el maestro de la danza, el palotero encargado de llevar el gran poste, en donde se trenzan las cintas y los palos, con los que los danzantes interpretan los paloteos. El número de danzantes está entre ocho y veinte y hay que incluir dentro del cuerpo de la danza al tamborilero.
  • En lo que se refiere a la indumentaria hay que decir que destaca el color blanco tanto en pantalones como en camisas, medias y zapatillas, las boinas, pañuelos o cintas enrollados alrededor de la cabeza, las cintas de colores, predominando el rojo, y después el verde y el azul, atravesando el cuerpo de distintas maneras, en diagonal, partiendo de ambos hombros sujetos con alfileres a la cintura, a modo de bandas, del hombro a la cintura, etc.
  • La tipología por estructura de las danzas, concatenación y coreografía también son muy similares. Existen tres tipos (siempre a excepción de “las italianas”), los paseillos o pasacalles acompañados de castañuelas, los paloteos y el trenzado de las cintas o el cordón. La danza del cordón es siempre la misma, sin embargo en los “paseíllos” y pasacalles se elaboran diferentes lazos o mudanzas, cruces, caracolas, etc., y en los paloteos el entrechoque de los dos palos de cada danzaor consigo mismo, de frente, “debajo de la pata” y con los compañeros, en “el cara a cara”, la cruz, la entrada en la iglesia (“entrar al Santo a palos”), etc. Hay que destacar una danza diferente que realizan los danzantes de Guijo de Santa Bárbara, la de los pañuelos.
  • Con respecto a la música hay que decir que antiguamente en cada pueblo había al menos un tamborilero que interpretaba de memoria las tocatas de las danzas. Son danzas que no contienen texto en la actualidad, aunque sin duda antiguamente se contaba con un texto añadido que se cantaba, para recordar la tonada o melodía, cuando no acudía el tamborilero a los ensayos. En algunas de las fichas de García Matos consta detallado este hecho. Cada tamborilero iba aprendiendo de sus antecesores las distintas tocatas, aún así se pueden observar variaciones en las danzas del mismo pueblo. Si nos remontamos a los trabajos de investigadores anteriores, también García Matos, por ejemplo, en un espacio de una o dos décadas tomó diferentes versiones de las italianas de Garganta la Olla y aclara “es la versión del tamborilero actual”
  • Por lo que hemos podido observar, en nuestros trabajos de campo, en la actualidad se ha reducido sobremanera el número de tamborileros, por lo que éstos se trasladan de unos pueblos a otros, unas veces tocando las tocatas propias de su pueblo y otras por lo que le transmiten los danzantes, los cofrades mayores u otras personas implicadas y comprometidas en el ritual. En otros casos son contratados tamborileros de otros lugares, que consiguen reproducir la música de la misma manera o que se basan en partituras recopiladas anteriormente en el cancionero de García Matos. De unas informaciones y otras establecen unos códigos comunes con los maestros de danzas y los danzantes que aseguran en los ensayos. Esto da un resultado muy satisfactorio, independientemente de que varíen algunos giros melódicos, no así los rítmicos que se repiten en su mayoría en los distintos pueblos y que dan facilidad de entendimiento entre los tamborileros y los danzantes en general. Si comparamos las primitivas transcripciones de García Matos, e incluso las grabaciones de tamborileros de hace años, hay que decir que se han simplificado mucho la melodía y rítmica de las danzas, que muchas veces queda resumida a una sola, que se repite en las distintas coreografías.
  • Los instrumentos con los que se acompañan los danzantes son las castañuelas y los palos, la pandereta del maestro de la danza, además de la música de flauta y tamboril.

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